1/10/2013

ATENCIÓN PRIMARIA DE SALUD DEL LOCO AL MOCO




ATENCIÓN PRIMARIA DE SALUD: “DEL LOCO, AL MOCO”




No se puede siempre evitar la muerte o curar. Creyendo el mito de que se puede acabar constantemente con el sufrimiento y la enfermedad, retardando cada vez más la muerte, la medicina no ha cumplido sus promesas y la gente sigue muriendo y sufriendo en una sociedad vacía, somatizada, medicalizada, pésimamente informada por los “Sánchez Ocaña” o incluso el “Saber Vivir” de turno. Todo esto genera una demanda insaciable de servicios médicos por parte de individuos tanto más descontentos del sistema, cuanto éste más ofrece .Tal es la dependencia del sistema médico, que se vive en la creencia de que se puede resolver de inmediato cualquier problema clínico que surja desde la cuna hasta la tumba. Todo es urgente. Toda afección banal se magnifica como una urgencia.

Vivimos en una sociedad psiquiatrizada. Un porcentaje amplísimo de la población adulta en España, toma ansiolíticos y otras sustancias psicotrópicas, sin contar el alcohol y tabaco. Vivimos en una sociedad pan hedonista, de pensamiento plano y entontecido con la prensa del corazón, con los programas televisivos tipo “basura”, cuando no “embrutecedores” y programas de información sanitaria que la mayor parte de la gente no digiere por falta de cultura científica .La televisión más que informar , desinforma.
Mas de dos tercios de las consultas de atención primaria que no son de burocracia o de renovación de recetas, son producidas por problemas mentales alterativos o de suficiencia (debilidad mental) o psicológicos –en definitiva- directa o indirectamente .Estos originan multitud de consultas inútiles en los centros de salud y sobre todo en los llamados servicios de urgencia o atención continuada (Mocos,”malas noches”,inquietudes, desazones..) .Estos, no son servicios de urgencia, son “servicios de complacencia”. Se llaman “urgencias” a lo que no son sino problemas banales generados por la angustia, desadaptación, ociosidad y pobreza (de espíritu) y material. El médico ha de pasar de ser complaciente a ser sumiso y a veces rastrero.
El Estado o Sistema está obligado a absorber este monstruoso y caótico aumento de la demanda de salud, a base da gastar billones de pesetas que proceden de los contribuyentes, sin ser capaz de aumentar proporcionalmente la eficacia ni mejorar los parámetros de salud. Parece que solo se limita a ver como se infla la bola del gasto hasta límites insospechados, sin saber como se puede reducir el dispendio.
Gran parte de la población es dependiente de la medicina en su vida cotidiana y previsiones individuales.
El excesivo empleo de diagnóstico tecnológico hace olvidar al médico, la realidad humana del enfermo.
Vivimos en una sociedad llena de miedos y de fobias, vacua de cultura, sin el menor aguante ante la realidad de la enfermación y de la muerte. Obsesionados sus componentes por no morir (“morirse en paz” se ha convertido en un proceso anticuado o suicida), la medicina se apropia del moribundo o del enfermo terminal (con la complacencia y liberación de conciencia de los familiares) y le encarcela en una UVI; le introduce sondas y catéteres para hacerle vivir unas horas o unos días más con la pretensión de que se muera “muy mejorado”; así prolongar a menudo su agonía y sus sufrimientos. Más que curar lo que se consigue así, es prolongar sufrimientos, padecimientos y angustias. El caso contrario es acelerarle la muerte.
O eso que han dado en llamar la “muerte digna”.Concepto de ignorantes que no comprenden que ninguna muerte es digna. Es lo más indigno es morir. Si acaso señores sabios de la muerte sería una vida digna hasta la muerte.. que es SIEMPRE ignominiosa de manera brutal aunque se produzca plácidamente.
Adquirir un cuerpo sano o perfecto denota un afán de consumismo y tecnologías nuevas, potentes medios de diagnóstico y tratamiento que contribuyen sino a enfermar, si a hacerle dependiente de la medicina hasta la muerte.
Se piensa y se difunde que se puede curar hasta lo incurable, en lugar de ir generando una cultura sanitaria serena y madura preocupada por prevenir la enfermedad y mantener responsablemente la propia salud “dispuesta a evitar enfermedades curables y la muerte prematura, pero también a cuidar de los que no pueden curarse y preparada para velar por una muerte en paz”
Ha sido un peligro para los enfermos y un gran perjuicio para los contribuyentes, esta medicina colectivista llamada al fracaso como fracasaron otros sectores económicos en los países del Este.
Esta medicina colectivista por ende, ha abandonado los principios hipocráticos o “cultura sanitaria ancestral” heredada de nuestros antepasados: reposo, espera de la curación, convalecencias, remedios naturales paliativos, emplastos, infusiones, medicación popular….Abandona a un tiempo al enfermo, al que se considera como un generador de costes. Esto “significa la desaparición del principio ético médico en virtud del cual al enfermo se le cuida según sus propias necesidades”.Y así, éste principio se ve sustituido en la actualidad por el “principio veterinario por el que se cuida al animal no solo según sus propias necesidades, sino también para satisfacer los imperativos de su dueño, patrono del veterinario y deudor de los gastos incurridos”(Palafox) .A esto se le llama “calidad de servicios” aunque podría llamarse “Veterinaria para hombres”.Se vierten energías y grandes sumas de dinero, en lugar de educar para la salud para evitar ver las consultas llenas de banalidades sanitarias.
Cuando alguien siente picor, ya no se rasca, sino que va a un servicio de urgencias a que le rasquen (Brea Feijoo)
Ante estas reflexiones cuales la misión de la Medicina?
Curar racionalmente
Puede que los médicos hayamos pasado de ser artistas o científicos a “profesionales” complacientes, “prescriptores” obreros de la salud sumisos y a veces borregos.
Seguimos.


De mi libro “Medicina Neohipocrática” en Lulu.com

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